Dani Sanchez-Crespo

Dani Sanchez-Crespo

23-10-2022

08:12

Qué tienen en común la ensalada caprese, el reggaetón, IKEA o el Fortnite? Pues más de lo que se creen. Hoy les quiero hablar de un fenómeno que lleva sucediendo unos sesenta años, y que es muy preocupante. Quiero hablar del empobrecimiento de la cultura. Dentro hilo.

Lo que les voy a describir es algo que llevo observando varios años. No sé si alguien lo ha estudiado, yo lo llamo “Refuerzo de la Conducta Dominante” (RCD) y creo que está empeorando todos los productos de la especie humana. Y está por todas partes. Veamos.

Antes de la llegada de los mass media, Internet y la globalización, los creadores, fuesen músicos, diseñadores de muebles, arquitectos o cocineros, estaban desconectados los unos de los otros. Ibas a Japón o a Francia y en ambos lados había gente haciendo cosas únicas.

Miremos la historia de la pintura. Hacia 1800 tienes *a la vez* a Hokusai en Japón dibujando olas. A Goya en España creando las pinturas negras. A Turner en Inglaterra creando paisajismo pre-impresionista. Arte indígena en Australia y Estados Unidos.

Miremos la cocina. Es obvio que, al estar desconectadas, cada sociedad humana ha ido creando sus platos, y así tenemos cosas tan diversas como la pizza, la paella, los quesos, la quinoa, el brotsch, el surströmming y mil otros platos de orígenes diversos.

Supongo que van captando la idea: pre-internet, cada colectivo hacía sus cosas, y eso generaba riqueza. Tomen *cualquier* disciplina y examínenla hasta 1950: el rango creativo era brutal. Mi argumento es: desde que existen mass media, Internet y la globalización, vamos a peor.

Un ejemplo: la música. Hace sólo 30 años, convivían en el éxito Bowie, Michael Jackson, los Pink Floyd, Pavarotti, Madonna o incluso Rick Astley. Cada uno en lo suyo. En el momento que llega Internet, se hace evidente cuáles son las “soluciones óptimas”, a saber:

Canciones cortas, de artistas sexys, de alta rotación (a nadie le interesa Bruce Springsteen, encontrar uno de esos es difícil, es más fácil encontrar 100 cantantes chorras), fáciles de componer, con el mismo ritmo bailable, que repitan la misma partitura de éxito previsible.

Dale a ese modelo 10 años, y sale el reggaetón. Sigo: videojuegos. Cuando yo era peque había mil juegos de éxito distintos. Ahora? Quizás una docena. Desde que llegó Internet, sabemos cuál es la solución “óptima”: partida corta, de tiros, para todos los públicos, adrenalínico…

Lo dicho, dale a ese modelo de refuerzo de “lo que funciona” unos años, aquí tienes el Fortnite. Sigo: decoración. Cuando yo era peque, media Catalunya vivía de hacer muebles. Todo eso? Al carajo. La solución óptima es paquetizar muebles baratos para que te los montes tú…

… con un diseño más o menos genérico, olvidable. Les suena Ikea? Sigo: cuando yo era pequeño los coches eran de mil colores. Ahora? Se sabe que "lo práctico" es que sean de tonos de gris. Lean este artículo, lo explica de coña:

Ven? Desde la globalización, NADIE se preocupa de inventar cosas nuevas y disruptivas. Todo es proceso de mejora y refinamiento de “la solución perfecta”, de Refuerzo de la Conducta Dominante. De la cultura del best-seller. Venga, hoy toca leer a Harari, todos a por su libro!

Nadie va al pueblo de al lado de Venecia a intentar descubrirlo: no, todo el mundo va a Venecia, porque es lo óptimo. Todo el mundo quiere la misma foto en el mismo jodido puente. Somos como una plaga de hormigas que repite lo que funciona… hasta que lo rompe.

Todos los restaurantes sirven ensalada caprese, porque "a todo el mundo le gusta". Búsquenme un restaurante coreano. Ah, no, eso no, porque es poco popular. Eso sí, sushi para aburrir. Señores: estamos uniformizando la vida de una forma preocupante.

Es curioso porque la economía de mercado, que nos tendría que dar acceso a un amplísimo rango de productos y servicios, a la hora de la verdad se asemeja a un pseudo-comunismo en el que todos hacemos, con pocas diferencias, más o menos lo mismo.

Y cuidado: es evidente que tenemos un rango de productos y servicios descomunal, váyase a cualquier centro comercial y alucinen. Pero el mercado globalizado refuerza aquellos que funcionan, y condena a la desaparición los que no: es preocupante.

Un ejemplo: tenemos millones de canciones a nuestra disposición en Spotify. Cierto. Pero fíjense: desde 2013 a 2018, y gracias a Spotify y similares, la duración promedio de las canciones del Top100 ha bajado de 3:50 minutos a 3:30 minutos, un 10% en sólo cinco años. Por qué?

Por refuerzo de conducta dominante. Fíjense: antes, los artistas cobraban por disco vendido. Y gente como Mike Oldfield o los Pink Floyd o Beethoven podían vender. Hoy? Los artistas cobran por reproducción. A más reproducciones por mes, más dinero.

Y claro, si la canción es corta, más reproducciones al mes. Motomami, de Rosalía (nada en contra de ella, quede claro) dura 42 minutos, para 16 temas. Eso son 2:36 por tema. Para los que somos de los 80, eso es un chiste. Tomemos un álbum clásico, Thriller, de Michael Jackson.

Fíjense: dura 42 minutos. Y me dirán “joder, Dani, como Rosalía”. Sí, pero para 9 temas. 4:36 por tema. Es un ejemplo, pero les podría dar miles. De cómo “lo que triunfa” se va pareciendo cada vez más entre sí, y estamos empobreciendo nuestra producción cultural.

Somos la generación con mayor tecnología de la historia. Tenemos medios de transporte rapidísimos. Tenemos fuentes de información alucinantes. Tenemos unos medios de producción y difusión cultural brutales: wikipedia, wattpad, sintetizadores, Photoshop, de todo!

Pero en lugar de usar esta tecnología, ese bienestar, esa información para innovar, para ser disruptivos, la estamos usando para averiguar qué es lo más rentable por unidad de trabajo, y nos estamos centrando en maximizar eso.

Y es preocupante. Las mayores obras de la humanidad no han salido de irse copiando unos a otros: han salido de miles y miles de creadores, desconectados entre sí, exprimiéndose el seso. Así sale un Shakespeare, una Austen, un Mozart, una Curie, un Gaudí, una Kahlo.

Piensen en esto. Todos esos nombres que acabo de citar, todos genios, han pasado a la historia, cada uno en su disciplina. Escritores, músicos, científicos, arquitectos, pintores. Les reto a que me digan quién de nuestra era será recordado de aquí 100, 200, 500 años.

Y es raro. Muchos creadores que comenté anteriormente eran contemporáneos entre sí: Goya, Hokusai, Turner, Mozart, Beethoven, Haydn estaban vivos *a la vez*. No les parece extraño que en nuestra era no se nos ocurra nadie así? Qué escritor vivo hoy pasará a la historia?

No será que, obsesionados con crear cosas que valgan dinero, estamos perdiendo la capacidad de crear cosas que valgan la pena? RT/Follow si les gustó, gracias!



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