Peniley Ramírez

Peniley Ramírez

24-09-2022

13:11

Va hilo sobre mi #Linotipia de hoy "Ayotzinapa: el encubrimiento" que publica @Reforma, @muralcom y @elnorte. La columna describe una nueva cronología del caso Ayotzinapa. Se basa en este documento, que se publicó testado hace unas semanas y del que obtuve una copia sin testar.

Este es el documento que publicó el gobierno obradorista: La mayor parte de la narración está testada, así que realmente es muy difícil entender qué es lo nuevo en la investigación de los hechos, leyendo esa versión pública.

Hace unas semanas me buscó una fuente que tenía acceso al informe sin testar. Me dijo que en ese documento había nuevas pistas sobre el caso y que consideraba vital que se investigaran. Me compartió una copia del documento, sin testar. Lo leí. Luego hicimos varias entrevistas.

Buena parte de ese informe está basada en el análisis de mensajes que se intercambiaron personajes claves en los hechos en las horas anteriores a la desaparición de los 43 estudiantes. Otros mensajes son de los días, semanas y meses después...

Hay allí números identificados como que pertenecían a los criminales, sus parejas, funcionarios del gobierno municipal de Iguala, sus familiares y militares. El informe reconstruye los hechos a partir de lo que esas personas hablaron por mensajes de texto y WhatsApp.

El gobierno de Peña Nieto sostuvo que a la mayoría de los estudiantes los quemaron en el basurero de Cocula. En la narración del nuevo informe, dicen que tuvieron esa idea pero la desecharon. En cambio, descuartizaron a los estudiantes, sin la menor compasión, y los repartieron.

A partir de acá voy a compartir más mensajes. Son muy crueles, aberrantes y deshumanizantes. Los comparto porque considero que esto debe conocerse, como lo considera también mi fuente. Los padres de los normalistas ya han visto el informe sin testar, según mi fuente. Continúo.

Durante la madrugada, los criminales descuartizaron a los estudiantes, metieron los restos en bolsas y se dividieron en grupo para deshacerse de los restos. Acá miembros de dos grupos dicen qué hicieron con sus paquetes.

Otro criminal informa que le pidieron que disolviera 10 cuerpos en ácido pero no tenía material suficiente y solo lo hizo con cinco. El material son líquidos corrosivos que utilizan los criminales para desaparecer restos. Esta técnica fue muy usada por Los Zetas.

Los restos de otros jóvenes fueron llevados al municipio de Huitzico, vecino de Iguala y otros a una mina en Carrizalillo. Desde 2014, la revista @proceso consignó que algunas pistas conducían a ese lugar.

El 29 de septiembre, el número que identifican como de A1 (supuestamente, José Luis Abarca) dice que el gobierno de EPN inició una negociación. La defensa de Tomás Zerón me dijo que él nunca habló con Abarca antes de que fuera detenido y no negociaron nada.

El 30 de septiembre, seis de los jóvenes seguían vivos. Los tenían en una bodega en Pueblo Viejo, una colonia en las afueras de Iguala. Una persona a quien identifican como un militar anuncia después que "ya se encargaron de ellos". La Sedena registró una denuncia sobre esto.

Ese día, aumentan los mensajes anunciando que necesitan borrar evidencia y mover los restos, para que nadie los encontrara. Estos mensajes ocurrían al mismo tiempo cuando José Luis Abarca pedía licencia a su cargo como alcalde de Iguala. Después huyó, con su esposa.

A partir de este momento, los criminales comienzan a pelearse entre ellos. Hay mucha tensión en los mensajes. Uno informa al otro donde quedaron todos los restos a su cargo, para que los muevan, pero dice que él no lo hará. Luego comienzan a insultarse.

Y en medio de los insultos, dan más detalles sobre aquella noche oprobiosa. Uno de los criminales dice que eran "pobres estudiantes" y solo iban a darles "una calentada" (asustarlos). Este es uno de los poquísimos puntos en los mensajes en que alguien muestra algo de compasión.

Y luego, resumen lo que ocurrió después. La crueldad absoluta. La descripción de los asesinatos y los descuartizamientos.

Más de un mes después de los asesinatos, el 3 de noviembre de 2014, más mensajes siguen haciendo referencia al encubrimiento. Cuerpos que han movido de lugar, que los han reubicado para que no encuentren los restos.

Algunos mensajes sugieren que trasladaron algunos restos al interior del campo militar, el 27 batallón de infantería, con sede en Iguala, porque "allí no entraba nadie" y después los habrían movido a otros puntos. Durante años, las familias trataron de entrar al campo militar.

De todo el horror de estas conversaciones, pocos me impactaron tanto como esta charla de alguien que identifican como familiar de Abarca. Cuenta a una amiga que dieron órdenes de asesinar a los jóvenes y remata diciendo "Total, me fui a acostar". No pude localizarla.

Según el informe, este fue el momento cuando se dio la orden de asesinar a los jóvenes.



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