Pedro Torrijos

Pedro Torrijos

03-07-2022

18:35

En A Coruña hay un lugar donde se separan los mares, con playas como volcanes, rocas en superficie que deberían estar a kilómetros bajo tierra y acantilados tan altos que se ve el futuro y se viaja al pasado. A 350 millones de años al pasado. Acompañadme al Cabo Ortegal. 🧵⤵️

En 1805, ingenieros de la Corona de Carlos IV, junto a un grupo de vecinos de la comarca de Ortegal, construyeron una garita en la parte más alta de los acantilados de Vixía de Herbeira, entre los pueblos coruñeses de Cariño y Cedeira.

La garita, hecha de mampostería de piedra, debía resistir los fuertes vientos cruzados que llegaban del mar pero, sobre todo, serviría como puesto de vigilancia costera y marítima.

Y eso suponía mirar muy lejos, porque a 620 metros de altura sobre la superficie embravecida del mar, los acantilados de Herbeira son los más altos de la Europa continental. Lo que no sabían es que desde allí estaban mirando mucho más lejos. Miraban al futuro.

Miraban a un faro construido casi doscientos años después.

Terminado en 1984, el faro de Cabo Ortegal es una construcción muy sencilla con unas proporciones elegantísimas. Quizá esa elegancia y esa sencillez sea la mejor manera de contar que el cabo marca la línea divisoria entre dos mares: el Cantábrico y el Océano Atlántico.

Por supuesto, esa línea divisoria es virtual, pero no es extraño escuchar a los marineros de la zona decir que, al oeste de Ortegal es donde el mar se pone serie de verdad. Quién sabe, tal vez solo es una superstición. O tal vez es algo que se remonta al pasado.

Porque desde los 620 metros de los acantilados de Herbeira también se ve el pasado. Se ve el siglo XII y quizá incluso antes. Se ve San Andrés de Teixido, el punto de peregrinación más antiguo de Galicia.

De San Andrés de Teixido se dice en galego que "vai de morto quen non foi de vivo" y en castellano que "quien no va de vivo una vez, va de muerto tres". O sea, que si no vas vivo, vas a ir reencarnado en forma de lagarto, culebra u otro animal, digamos, ponzoñoso. Mejor ir vivo.

Lo de las reencarnaciones se mezclan con los milladoiros, la herba de namorar y los sanandreses, intrincados amuletos de miga de pan. Y todo esto remite a las tradiciones mágicas y paganas que siempre han poblado Galicia. Tradiciones más antiguas que el propio santuario...

Porque, como ya dije al principio, Cabo Ortegal mira al pasado. Muy hacia atrás en el pasado. Mira a Los Tres Aguijones. Os Tres Aguillóns.

Hace 350 millones de años, la colisión entre dos supercontinentes provocó la cordillera de mayor altura del planeta. Este fenómeno trajo a la superficie materiales que estaban a 70 kilómetros de profundidad. Unos de ellos fueron Os Tres Aguillóns.

Pero es que esos tres aguijones que emergieron desde el manto superior eran MUCHO más antiguos. MUY anteriores a la gran colisión. De hecho, estudios afirman que son las cuartas rocas más viejas del mundo, pues tienen más de 1.100 millones de años de antigüedad.

Millones de años. El cerebro humano no es capaz de entender esas magnitudes. Esos eones. Pero las manos sí.

Las manos sí, porque allí en Ortegal también nos encontramos con la Pedra de Moeche, o toelo, que es una roca negra que habitualmente solo se encuentra a 70 km de profundidad. Pero allí está a la vista. Emergida como barcos varados del tiempo.

Y las rocas negras son azules en la Mina Piquito, también en Moeche. Son epeleotemas, "rocas de agua", que el sulfuro de cobre, cayendo gota a gota durante eones, ha teñido de azul brillante.

Y todo ese tiempo, todas esas eras geológicas que el cerebro no puede asimilar pero que los ojos pueden ver y las manos pueden tocar, también se pueden sentir con los pies. Sí, con los pies. En la Playa de Teixidelo, la única playa de arena negro no volcánica del mundo.

Porque esa arena negra no es lava, claro. Son rocas ultramáficas de magnesio o hierro a las que la erosión ha transformado en polvo negro. Otra vez el tiempo. Otra vez los millones de años de erosión transformando la Costa Ártabra en partículas de tiempo a nuestros pies.

Porque es obvio que en toda esa costa tienen cien atractivos turísticos. No los vamos a descubrir aquí. Pero también cuentan con el tiempo.

Con los millones de años, con los eones de tiempo que han dado forma a Os Aguillóns, a la playa de Teixidelo, a los acantilados de Vixía de Herbeira, al santuario de San Andrés, a la garita y al faro de Cabo Ortegal.

Por eso, los siete concellos de la comarca, junto a la Deputación Da Coruña han presentado a la Unesco el proyecto de Xeoparque do Cabo Ortegal (@xeocabortegal). Para dar a conocer todo ese patrimonio geológico. Para que todo ese tiempo no quede oculto al mundo.

Todo el proyecto del Xeoparque do Cabo Ortegal está perfectamente explicado (incluso para quienes no somos expertos en geología) en su estupenda página web, que os dejo aquí abajo.

Desde la @DACTurismo me han pedido que os cuente un poco cómo es Cabo Ortegal y como es el proyecto de Xeoparque y, como siempre digo, yo no promociono nada que no me guste de verdad. Estuve el verano pasado (algunos os acordaréis) y es un lugar MARAVILLOSO.

Ale, ya sabéis, si os ha gustado esta historieta extra, acordaos de darle RETUIT al hilo, y así os contaré más historietas extra los domingos (o al menos, algunos domingos, aunque este ha sido el último hilo de la temporada 😬)

Las imágenes de la historia de hoy son de: Ignorant Walking, Onioram, Dariome, carrodeaguas, José Manuel, PMRMaeyaert, .::Sota::., Jim Anzalone, Jorge Cancela, todas ellas Creative Commons...

...también hay fotografías de César Galdo y de Álvaro Arribi, proporcionadas por la Deputación da Coruña, y una del faro que es de Pedro Torrijos (ese soy yo, que ya os dije que estuve el año pasado!)



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