Cronopia

Cronopia

09-07-2022

21:41

Un grupo de 10 niños tienen un planta en clase que se llama Ramón. El grupo decide en asamblea que a Ramón el tiesto se le ha quedado pequeño y que toca trasplantar. La maestra les deja quince minutos antes del patio para esa tarea.

A la hora convenida, los niños se organizan rápido: la parte preferida es salir al patio a buscar la tierra. Dos de ellos (varones) se avanzan mientras piden a los demás que pongan a Ramón en una mesa y les esperen.

Cuando los dos niños vuelven con la tierra, la planta ya está dispuesta en una mesa. Echan la tierra al tiesto. Uno de los niños (también varón) pide poder hacer algo y les ceden la cuchara con la que están poniendo la tierra para que cada uno eche una poca.

En el grupo hay 5 niños y 5 niñas. Para el trasplante, los dos niños del principio aseguran que a ellos se les da muy bien porque tienen plantas en casa y llevan todo el rato la voz cantante.

Aunque son quienes más trabajo llevan a cabo, preguntan quién quiere echar tierra, quién quiere regar y demás. Los otros tres niños y alguna niña participan. Hay tres niñas que solo mira.

Es el principio de curso y la maestra ha decidido no intervenir, así que observa y calla. En un momento dado, todos los niños (varones) excepto uno han desaparecido y en clase solo quedan las niñas. ¿Por qué? Porque Ramón ya está en su tiesto nuevo y ahora solo queda...limpiar.

La maestra pone literalmente el grito en el cielo. "¿Dónde están los niños que faltan?", pregunta. "En el patio", responden las niñas, algo compungidas.

La maestra les ordena que paren de limpiar y sale pitando a buscar a los que faltan. Cuando da con ellos y les explica la situación, vuelven a clase a regañadientes: "Ya es la hora del patio", "ya hemos acabado el trabajo", y demás.

Una vez en clase, la maestra les enseña la tierra que ha quedado en el suelo y en la mesa, el agua que ha salpicado aquí y allí y les pregunta cómo se les ha ocurrido salir y dejar limpiando a sus compañeras y a un compañero.

Responden como hombrecitos: Yo no sabía que había que limpiar Ellas limpian porque quieren No sé dónde se guarda la escoba No sé barrer Y, la mejor de todas: Nosotros ya hemos trasplantado la planta, ahora que limpien ellas.

La maestra manda al patio al grupo de todas las niñas+un niño que habían limpiado al principio, y pide al resto que limpie lo que queda. Ellos acceden a regañadientes y limpian mal.

Después del patio, se dedica un tiempo a comentar el incidente. Los niños comprenden la situación, se hacen cargo de su error y no vuelve a repetirse nada parecido en lo que queda de curso.

Entre septiembre y junio, en ese mismo grupo, se llevan a cabo asambleas y debates de temáticas muy variadas. Los dos niños que salieron a por tierra siempre tienen algo que aportar. A principio de curso, cuesta que otros niños -y aún más otras niñas- participen.

También cuesta que los dos niños más participativos escuchen al resto sin interrumpir. Es habitual -en este grupo y en todos- que se interrumpa a las niñas que toman la palabra.

La maestra interviene de vez en cuando y se toma su tiempo para explicar las dinámicas que roban la voz a determinadas personas (casi siempre niñas, pero también niños a los que les cuesta más expresarse oralmente por falta de vocabulario o nerviosismo).

También pone en práctica actividades que de alguna manera obligan a la participación de todos y cada uno de los alumnos/as en algún momento del debate.

Hacia final de curso, sigue habiendo un grupo de 2-3 varones que son mucho más activos en los debates, pero han aprendido a escuchar y a poner en valor las aportaciones de sus compañeros/as.

Del resto, de los/las que no hablaban nunca, hay un grupito que le va tomando el gusto a participar y a dejar constancia de su opinión.

¿Qué habría pasado con este grupo sin la intervención de la maestra? Pues muy probablemente, que habrían estado unos meses escuchando solo dos voces y siguiendo, en silencio, las instrucciones de dos niños de la clase.

[Aclaro que esa maestra no soy yo. Estoy exponiendo un patrón de la acción tutorial de cualquier maestra].

Cuento esto porque de vez en cuando leo o escucho cosas sobre el trabajo de las maestras en el aula que me ponen los pelos de punta.

No, los niños no aprenden solos a organizarse. Y no, las maestras no somos "guías" o "acompañantes". Nuestra función incluye guiar y acompañar, pero nosotras somos: maestras.

Y una de nuestras funciones es tratar de compensar las desigualdades -de clase, de género...- que están presentes en todas las aulas.


Follow us on Twitter

to be informed of the latest developments and updates!


You can easily use to @tivitikothread bot for create more readable thread!
Donate 💲

You can keep this app free of charge by supporting 😊

for server charges...